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Avances del feminismo en Guatemala

  • 2 feb 2018
  • 2 min de lectura

Lamentablemente en Guatemala el machismo es un elemento que está muy arraigado a nuestra cultura. Por esta razón los procesos de inclusión a la mujer en distintas áreas sociales (política, religión, economía, familia), fueron más difíciles de realizar. Hasta la fecha la participación social de la mujer aún pasa desapercibida.

Entre las primeras manifestaciones donde las mujeres tuvieron un impacto significativo está la manifestación pacífica del 25 de junio de 1944. En esta manifestación falleció María Chinchilla Recinos, quien fue símbolo de la lucha contra el gobierno de Jorge Ubico.

A partir de este momento, las mujeres guatemaltecas exigen mayor control sobre sus derechos. Justamente un año después de la manifestación mencionada anteriormente, se aprueba el sufragio para mujeres mayores de 18 años que sepan leer y escribir. 20 años más tarde es aprobado el sufragio universal, es decir, cualquier persona mayor de 18 años tiene el derecho a votar.

En las últimas décadas diferentes campañas y proyectos se han realizado para enfatizar el valor de la mujer dentro de la sociedad. Muestra de ello son la cantidad de decretos que se enfocan en la protección de la mujer y sus derechos. En la constitución guatemalteca se encuentran decretos que penalizan el feminicidio, violaciones, violencia intrafamiliar. También existen otros decretos que velan por la igualdad de derechos políticos, salariales, educativos, económicos, en el ámbito familiar y de salud.

Sin embargo, en Guatemala la creación de dichos decretos no afectan significativamente la realidad a la que se enfrentan miles de mujeres en el país diariamente. Hasta 2015, Guatemala obtuvo la tercera tasa más alta de femicidios a nivel mundial, representando una violación evidente al derecho principal: el derecho a la vida. Actualmente las mujeres tienen mayor representación política que en siglos pasados. No obstante, la brecha política entre hombres y mujeres aún es muy evidente. Ejemplo de esto es la cantidad de congresistas ejerciendo actualmente, quienes representan tan solo el 14%. No quiere decir que no haya diputados que estén dispuestos a velar por los derechos de las mujeres, pero definitivamente la diferencia administrativa está a la vista y no debe ser ignorada.

También es importante resaltar que por más decretos que se fabriquen, o por más estricta que sea la ley, si la mentalidad machista no cambia, es muy poco probable que seamos capaces de ver cambios relevantes. Este cambio debe iniciar desde el hogar, desde valorar el trabajo de la mujer hasta motivarla a que cumpla las metas que pueda tener. Dejar de lado la idea de que la mujer no es suficientemente capaz no es un proceso fácil, pero sí posible. Por ello es tan importante brindar los mismos derechos a todos los ciudadanos sin importar sus rasgos físicos, educación, vestimenta, capacidades, edad o género.


 
 
 

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